“El amor es algo eterno, creo que es hielo en el fuego. Y aunque cada vez me quemo, sigo en busca de unos besos que revivan a este corazón.”

Duele tanto el corazón que ya ni siento la cabeza, que no hay parte de mi cuerpo que no sienta decadencia a la ausencia de tu amor. Dejame dejar de quererte, acostumbrarme a no tenerte pues mis versos no saben escribir si no es en tu nombre. Olvidate de mi olor con el tuyo mezclados, contaminados en caricias prohibidas, aleja tu cariño de mis ganas de amar, de mis penas añorando sentimientos undidos en recuerdos. Quisiera poder estar en tu mente por unos segundos, antes de desvanecerme, antes de que salga el sol me gustaría saber que piensas, ¿en que parte de tu cuerpo me encuentro? si no hay partícula de mi que no te eche en falta. Ahora toca vivir con la cama fría, sin tus sonrisas, sin tus enfados tontos, sin tus ojos clavados en los míos..no tendré mas tu humo en mis pulmones ni tu sol me alumbrará. Es extraño cuando las cosas tienen que terminar. Entramos en negación, luchamos, lloramos, hacemos dramas y luego nos damos cuenta de que es muy agotador mantenerse de esa forma. Acostumbrarse al dolor es algo que no debemos hacer. Cuando termina esa parte de tu vida donde sólo te importaba una persona; etapa en que todos los sentimientos se vuelven nada. No es algo que elegimos, las cosas sólo pasan y algunas veces no podemos hacer nada. Te das cuenta de que todo ha terminado de verdad. Recuerdas el momento en que todo empezó y descubres que todo comenzó antes de lo que pensabas. Las cosas sólo ocurren una vez, y por mucho que te esfuerces por una segunda oportunidad sabes que es difícil volver al inicio. Al final una sonrisa en la cara puede abrirte nuevas puertas. Los amores eternos llegan a ser leves y pasajeros. Un “Para siempre” siempre termina.
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