No siempre un "te quiero" es de verdad, por eso no te lo digo por complacer.

Pero cuando me besas me gustaría detener el mundo entero, cada vez que me quedo parada justo frente a tus ojos un tsunami de emociones se desata en mi interior. Navego en tu sonrisa y no tengo miedo al naufragio, tus manos me guían y hechizan, me hipnotizan y caigo de nuevo en tu red, que con finos hilos de seda me cose el corazón al tuyo, ¿y ahora quien nos separa? si entre tu cuerpo y el mio el aire se tiene que pelear para pasar. Es como cuando me miras y me acaricias la cara, como los rayos de luz que entran por mi ventana cada mañana, quiero volverme prisionera de tus lunares, de tus pestañas que con sólo parpadear me llevan a otro lugar donde sólo estamos tu y yo, y allí es donde por siempre me gustaría estar, dar vueltas en el infinito meridiano de tu mano, hacerle cosquillas al sol hasta que se esconda y la luna sea testigo ireberente de caricias en tu espalda; seamos los secretos, las sonrisas y una noche en vela. Me asusta la idea de querer tenerte y no poder, de abrazarte y que no estés, el juego se nos fue de las manos y jugamos al revés, mis manos solo buscan tu cuerpo, mis labios ya no encajan en otros que no sean los tuyos, ya mi olor se acostumbró al tuyo que no quiere amaneceres de otros besos que no vengan de tu boca. Tu voz me eleva a la satisfacción de hacerme un poco más feliz..
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